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martes, 4 de abril de 2017

Lollapalooza Chile cierra su séptima versión como la más concurrida de su historia


Metallica y The Weeknd destacaron en esta edición del festival, que estuvo marcado problema de sonido The Strokes, una alta asistencia y una jornada más potente que la otra.


Fue el momento en el que los dos mundos de Lollapalooza Chile chocaron. Sonaba “Ordinary World” de Duran Duran en la impecable voz de Simon Le Bon, cuando un importante grupo de adolescentes corrían sin prestar atención hacia el Movistar Arena, lugar donde en minutos se subiría al escenario Nervo. Una postal perfecta de una segunda jornada marcada por el problema de sonido de The Strokes, por el calor, una menor concurrencia y un público mayoritariamente menor de 20 años.
El día anterior, Metallica fue amo y señor. Entregando un potente show que estuvo marcado por el “regalo” de interpretar “Motorbreath”, tal como lo dijo James Hetfield tras tocarla, un setlist en el que los temas nuevos y antiguos funcionaron muy bien y un gran sentido del espectáculo. Antes de ellos, La impecables presentaciones de The 1975 y The XX, junto a los enérgicas actuaciones de Cage The Elephant y Rancid fueron los puntos altos del primer día de festival. Uno que destacó por la alta concurrencia. 80 mil personas registró el
Parque O’Higgins el pasado viernes, lo que generó que Villa Cariño, La Pozze Latina, Weichafe y Lucybell realizaran presentaciones con un importante marco de público.
Mismo fenómeno ocurrió ayer domingo con Liricistas, We Are The Grand y Gondwana. Fue Álex Anwandter, quien en su impecable show, resaltó el hecho de que tal concurrencia se repitiera el resto del año con todos los artistas nacionales. Su presentación y la de Duran Duran, dos horas más tarde, fueron las que despertaron una lánguida y calurosa jornada, que tuvo shows tibios y correctos. Tegan and Sara, Catfish and the Bottleman, Vance Joy y Jimmy Eat World cumplieron con ser actos de complemento. Con Two Doors Cinema Club, el ambiente era de calma expectación a la espera de lo que The Weeknd y The Strokes realizarían horas más tarde.
Pero en el Movistar Arena la historia era totalmente diferente. El dúo Nervo se presentó frente a un recinto completamente lleno y con muchas personas haciendo fila para poder entrar a ver un pedazo del show. El día anterior había ocurrido lo mismo con varios artistas que tocaron en el Perry’s Stage, lo que deja en claro que la Electric Dance Music cada vez va aumentado su público y que ya no resiste seguir confinada en la Arena. Tanto así, que los números más esperados de esta segunda jornada entre la joven audiencia, que era mayoría frente a la retirada de las poleras negras de Metallica, eran Flume, Martin Garrix y The Weeknd.

El canadiense inició su show con “Starboy” y “False alarm”, ambos temas de su más reciente álbum, dejando en claro que su fenómeno mundial es real, con una gran voz y una presentación a la altura de un cabeza de cartel. Mientras finalizaba su acto con “I feel it coming” y “The Hills”, una larga fila comenzaba a armarse para entrar a ver a Martin Garrix.
Todo en orden hasta que llegó el error por el que será recordada este Lollapalooza. Con quince minutos de retraso The Strokes se subió al escenario para cerrar el festival, pero lo que parecía un inicio instrumental más largo de lo normal de “The modern age”, terminó siendo una falla de sonido del microfono de Juian Casablanca, quien no se percató.  La banda tampoco y continuaron con “Soma”, hasta que pararon, hicieron una pequeña reunión entrono a la batería y, tras solucionar el problema, volvieron a empezar desde cero. De ahí en más, hasta el cierre de esta edición, el show fue una batería de hits. 160 mil personas congregó la séptima edición de Lollapalooza Chile, la más convocante de su historia.




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